martes, marzo 08, 2005

Ceremonia de la Confusión

Noches de sábado salvajes, qué lejos quedan esas noches tranquilas en que me citaba con Clint, Clint el Bueno, pero el Bueno nunca es tan Bueno, ni el Malo es tan Malo, ni siquiera el Feo es tan Feo como parece, solo Morricone es simplemente Morricone , pero qué importa si ya no hay hombres como Clint y yo no soy capaz de amar como odiaba Gilda porque el amor es sólo un juego de espejos y si no le echas tiza al taco no afinarás la puntería, porque ningún juego es tan peligroso como el billar y eso lo saben hasta los niños, y a la cama se va a dormir y a follar a los baños de tugurios donde indios desdentados regalan cápsulas del amor y los hombres van con mono, cinturón y caja de herramientas y yo tiro las cervezas al suelo, pero no pasa nada porque siempre hay algún chico que te regala otra y otra y otra, pero todo esto es después de la capsulita y ya no sabes si es cerveza o champange y tal vez estés en un viñedo o sobrevolando África, pero muy bien sabes que puedes estar en Gijón en un bar de mala muerte y escuchando a Bisbal y puede que la cerveza sea la misma de hace dos horas y esté caliente ya, pero si Arrabal celebra ceremonias por qué no vas a hacer tu lo propio y si no engraso los ejes de mi carreta es porque me gusta que suenen, así, al compás de mis pensamientos obsesivos, compulsivos, repetitivos, contradictorios hasta que elija el silencio o deje de pensar...

2 comentarios:

Marsala dijo...

No hay hombres como Clint, sólo viejos aturdidos que quieren enseñar a boxear a ex-lolitas. Frankie no come tarta de limón, pero sí bebe demasiado whisky y las fruterías están llenas de sorpresas y fantoches.

Marsala dijo...
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