miércoles, marzo 18, 2009

A lo mejor por eso se me parte el alma cuando me dicen que estás jodido.
Cómo si yo pudiera cuidarte. Cómo si echarte de menos cambiara las cosas. Cómo si llorar en la hora de la siesta tuviera sentido. Cómo si volver atrás sirviera de algo . Cómo si no nos destiñéramos con cada lavado. Cómo si todavía pudiésemos derramarnos. Cómo si no fuéramos diminutos e insignificantes para el cosmos. Cómo si pudiéramos elegir. Cómo si lo hubiéramos hecho alguna vez...

6 comentarios:

The Wild Rose dijo...

Asumo mi parte de culpa en este post. Pero ojo, sólo mi parte.

Grace en el País de Las Maravillas dijo...

No wild rose, no hay culpa aquí, eso es lo más doloroso. Nadie a quién culpar, nadie a quien odiar. Todo sucedió porque no podía ser de otra manera, porque era inevitable, como en una tragedia griega (verdad?).
Y es la ausencia de un lugar para colocar ese dolor lo que más duele. Tú solo me das, a veces, el lugar dónde dejarlo por un tiempo y eso,al menos alivia un poco.

jorge dijo...

Mejor no meter alguna de mis superficialidades por aqui, hoy.

"Y es la ausencia de un lugar para colocar ese dolor lo que más duele."

Es una frase bellisima que describe a la perfeccion...

Tener una amistad que te permite dejarlo un tiempo es un privilegio.

Tu entrada es intensa, preciosa, dolorosa, inquietante, absorvente.

¡Esa frase final!

Pero te contradigo un poco; si podemos elegir. Pero para nosotros, no podemos para como actuan los otros.
Aunque luego su actuacion nos influya, aunque antes nuestras elecciones les descoloquen.

peter dijo...

siempre hay elección, el tema está en aceptar las decisiones, como si estuviésemos en rayuela de Cortazar..

La Oruga dijo...

Pues, ¿sabes? Me alegro de que de vez en cuando sufran ahí, al otro lado...

Celestino Simón dijo...

Beethoven, uno que estaba más loco que escuchar a Ruiz Zafón hablar de literatura seria, escribió: "Es muss sein!"

Y va el tipo y lo repite (ahora traduzco, que he leído la traducción, que yo suspendí en su día varias veces alemán): "¡Tiene que ser! ¡Tiene que ser!"

Ahora lo pienso y su eco aún retumba con la misma fuerza con que el universo se expande: una extraña fuerza que hace de la música y su belleza un himno a la fatalidad (entiéndase en sentido griego, que no del griego, que eso es otra cosa... XD).

Mierda: se me va la peonza... :):):)