martes, octubre 25, 2005

Grayuela, probablemente

Tocas mi mano, con un dedo tocas el borde de mi mano, y vas dibujándola como si fuera una prologación de la tuya, como si por primera vez tu mano se fundiera con otra y la observas y podrías reconocerla entre millones de manos y repasas las líneas que la recorren, buscando ese instante eterno y cierras los ojos, supongo que con la intención de deshacerlo todo y recomenzar porque no crees posible que mis manos sean tan pequeñas y en ese momento no te acuerdas de la lluvia y yo cierro mis ojos con fuerza por miedo a despertar...

2 comentarios:

Marsala dijo...

Grayuela, seguro

gretelgris dijo...

Ays, jejeje
Genial. Lo encuentro muy mejorado. Con ligereza y arrebato, tan inocente y anhelante.
Francamente, es que el otro estaba ya muy sobado..

Oh ¿quién dijo herejía?
Y a mi qué...

Manos. Siempre me han fascinado. De bebé, miraba las mias tanto, que me quedé bizca. Puedo recordar infinidad de manos.
Si supiera, aprovecharía la hospitalidad de este cálido tropico para hacerles una larga elegía.