lunes, agosto 22, 2005

Dibujando historias en mi mente, huyendo de realidades en mi vida

Las historias de desencuentros son mi especialidad, de recambios de calzado con nombres bajo su suela, de rutinas simbólicas que me acerquen a lo perdido, por eso busco tu olor en otras pieles, tus gestos en tus amigos y sé que intento acercarme a ti de la manera errónea, pero así puedo escribir yo la historia como me de la gana, si lo hiciera como es debido, podría conseguirlo estaría pagando el duro precio de vivir la realidad...

4 comentarios:

gretelgris dijo...

¿Y qué pasa cuando alguien cuya especialidad es el encuentro se cruza con tantos cuya especialidad es su propio ombligo?
No, si yo lo digo sólo así, como una hipótesis de trabajo ;-)
Qué sé yo..

Anónimo dijo...

Hipotéticamente hablando, si la especialidad del interfecto es el encuentro, es casamentera o proxeneta, dependiendo del número de sujetos que reciban honorarios.
Si su especialidad es su propio ombligo, deberían ser llamados umbiliconarcisistas o buscadores de la pelusa perdida, dependiendo del grado de sensualidad de la relación que mantienen con su pequeño orificio.
Así que juntando los conceptos de una casamentera y un umbiliconarcisista, nos sale claramente Barbra Streisant; juntando un proxeneta y un rebuscador de pelusas ombligueras, sale John Waters; juntando una casamentera y un rebuscador de pelusilla olorosa, tenemos a los inevitables vecinos de enfrente; y de la unión de proxenetismo y narcisismo sale un autoextorsionador, algo sólo apto para personalidades multiples muy creativas.

Y ahora cantaré en honor a los Morancos: Maricaquiéeeennnn...maricatuuuuu... maricayoooooo...marica ha ha...
Fiesta-fiesta... plumaplumagay... plumaplumagay...plumaplumaplumagay...

galgata dijo...

La verdad muchas veces es como un juego... la memoria es frágil y luego uno puede llenar los vacíos con lo que quiera!!
No creo que haya una forma debida de escribir una historia... pero sí una forma de vivirla según lo que uno quiera conseguir de ella...

Marsala dijo...

La realidad, como el corazon, tambien es un animal extranno (ask mad Jorge)... y a veces siente miedo y otras frio.