viernes, abril 11, 2008

ROMA


No fue tu culpa,
ya lo sé.
Pensamos que nuestro amor podría con todo,
con tu vanidad,
con tus delirios,
con mis adicciones,
con mis miedos.
No fue mi culpa,
entiéndelo,
nos creímos invencibles, únicos, sobrehumanos.
Exactamente igual
que todos los enamorados.

No comprendimos hasta mucho más tarde
que el amor no es más que un juego de espejos
dentro de un laberinto sin salida.

Que nos habían engañado
a todos.

3 comentarios:

0nironauta dijo...

¿Qué extraña propiedad tienen los laberintos que hace que todos queramos perdernos en ellos?

Si son de espejos, para deformar la realidad, multiplicarla, disminuirla, repetirla y chocarnos contra ella, mejor.

Sólo fuera del mundo puede producirse el amor, porque dentro no cabe.

Lo del nombre, a lo mejor puede ser un secreto en el espejo, como el título de este poema.

peter dijo...

"Que quererse no es sufuciente.."

Que rabia de disney, de cuentos, de historias, de educacion. Yo siempre he creido que con eso bastaba. Pero no, luego viene la realidad. La gran mierda de realidad. Y en ese instante es donde te planteas si existe algo /suficiente/. Y te planteas si volverte como los demas y seguir explicando y mintiendo esa gran mentira o pararte e ir contracorriente.

The Wild Rose dijo...

Y suena de fondo Tulsa...
Ya no somos invencibles
increíble
tú y yo ya no nos queremos
y por eso no nos vemos.

¿No nos vemos?