lunes, septiembre 26, 2011

Vertientes

He estado repasando fotos de hace cinco años,
cuando pasé una semana en Barcelona
intentando recuperarme.
Me he asustado al ver mis ojos de entonces.
Podría decir que era una mirada desolada,
desestructurada
o deshabitada
pero me quedaría corta.
En realidad no hay palabras,
ni siquiera las que empiezan por "des",
que se acerquen a la expresión de mis ojos en esas fotos.
Creo que lo más adecuado sería decir que parezco
un pescado muerto.

He pensado que a algunas personas,
deberían torturarlas
implacablemente
por haber generado tanto dolor.
Luego he pensado en aquellas personas
que consiguen
-y también tengo fotos de eso-,
que te sientas única,
calmada
y llena de vitalidad.
Y en cómo se las debería
recompensar.

Ocurre que,
a veces,
-y generalmente sucede en un orden inverso-
se trata de la misma persona
en ambas situaciones.



Y ya no he querido seguir pensando
más.

3 comentarios:

begusa dijo...

ocurre que a veces somos demasiado cómodos como para reconocer que una persona no puede ser un ángel y el diablo a la vez... y si hay que elegir... seguramente será lo segundo...

The Wild Rose dijo...

Quizá no te gusta que te hagan fotos por eso, porque la cámara te desnuda el alma, y a veces es mejor no conocerse del todo.

Elena Lechuga dijo...

Lo que yo digo.
Pensar no es bueno.
Lo chungo es que tampoco se puede escoger hacerlo o no hacerlo.