domingo, octubre 03, 2010

Atea

Desde que ya no creo en ti, no he parado, en vano, de buscar otros dioses a los que adorar.

5 comentarios:

samsa dijo...

amén...

dEsoRdeN dijo...

Lo más parecido a un dios lo tenemos dentro... y es igual de mezquino que cómo pintan al de ciencia ficción

y si el miedo... dijo...

Quizás porque en realidad no haya dioses. O al menos pierden su credibilidad cuando quedan por debajo de nuestras expectativas, pero puedo prometerte, que siempre quedarán héroes.
Esporádicos, momentáneos, pero héroes, al fin y al cabo. Capaces de sacarnos de nuestras miserias personales.
Un beso!

Helenaconh dijo...

fascinación auténtica

Anónimo dijo...

Tú deberías buscar adoración a tu divinidad, a ti misma; y no dioses a los que adorar.

Desde la selva del vacío,

Ans.