lunes, marzo 08, 2010

Contingencias comunes

Me he cambiado el color de pelo, el pendiente de la nariz, el fondo de armario.

He cambiado mis horarios, mis hábitos, los muebles de mi habitación.

He cambiado de móvil, de correo electrónico y el fondo de pantalla del ordenador.

He abandonado todos mis vicios.

Nada ha cambiado
en realidad.

Quería demostrar que todo me era contingente,
y sólo he conseguido darme cuenta
de cuanto te necesito.

5 comentarios:

The Wild Rose dijo...

Bueno, es un tibio consuelo saber que lo que no cambia es tu propensión a sacar al Ermitaño.

begusa dijo...

es que hay necesidades que ni cambiándose las huellas dactilares..

samsa dijo...

la clave está en necesitar, o quizá en que necesitamos necesitar...

de todas formas, siéntete afortunada; de lo contrario nunca habrías escrito un poema tan bonito

Estepa Grisa dijo...

A mi también me ocurre lo del fondo de pantalla, es como si fuese un reflejo importante.

a-escena dijo...

Pero mientras ha hecho todas esas cosas, se habrá sentido mejor, imagino.
Abrazo.