lunes, julio 07, 2008

Princesa equivocada


Nunca me han servido los zapatos de cristal
ni he necesitado que me rescataran príncipes azules,
pero siempre he querido tener un castillo
y lanzar mi larga trenza
o besar a una rana,
sentir su áspera piel sin que cambiara su naturaleza.

Nunca me han servido los zapatos de cristal,
ni he necesitado que me rescataran príncipes azules,
pero me he adentrado en bosques
en los que más de un lobo intentó devorarme.

Nunca me han servido los zapatos de cristal,
pero reconozco que he fantaseado con príncipes azules
y siempre deseé viajar al País de Nunca Jamás.

Nunca me han servido los zapatos de cristal,
pero piso fuerte con mis botas del cuarenta y uno
que al fin han empezado a obedecerme.

3 comentarios:

Cris dijo...

Tú no necesitas para nada los zapatos de cristal... Además, seguro que en el verano madrileño hacen un daño tremendo... Mucho mejor unas chanclas...Mil besos austríacos!

peter dijo...

igual lo que necesita son polvos de hada

The Wild Rose dijo...

Ole, querida. Le aconsejo no perderse la textura de los sapos medida con los labios. No cambia nada, pero una se reconcilia con la vida. Un poco.