martes, noviembre 20, 2007

Mil y un finales

Esto que es obediencia
yo quisiera que fuese ofrecimiento

y esto,
que es sacrificio ,
te lo devuelvo con los portes pagados.
Ya no quiero más tus renuncias,
tus restos de menú del día,
ni tus palabras de albornoz áspero.

No quiero viajar en taxi.

Ahora ya no rezo por ti
ni lloro por nosotros...

2 comentarios:

The Wild Rose dijo...

No sé si me gusta o me espanta... que nadie sepa decir adiós mejor que tú.
Líbrate sólo de las espinas, cuida de las rosas.

La Oruga dijo...

Tal vez podrías... rezar esta vez por mí.