viernes, abril 27, 2007

Alone again (Love)

Mi recién adquirido (regalo de mi hada madrina) encendedor de guitarra se rompió por el mástil, quise llevarlo al recital para que me diera suerte. Suerte no sé, pero fuerza me dió a raudales. Supongo que un simple encendedor no está preparado para ser depositario de tantos deseos y se rindió, no tuvo más de una semana de vida en mis manos, en mis torpes, pero sensibles manos. O tal vez no sea más que una señal de rebeldía por condenarlo a ser un simple objeto de adorno, para presumir delante de mis amigos. Comprendo bien que un encendedor no quiera pertenecer a una persona no fumadora y se rompa...

2 comentarios:

The Wild Rose dijo...

Las cosas se rompen cuando ya han cumplido su función, cuando han hecho tanto esfuerzo por cumplir su funcion que no pueden más.
Pienso en vos...

Anónimo dijo...

gretelgris que se ha olvidado de su contraseña, dijo...

Creo que siempre habrá una guitarra escondida esperándote en alguna parte.
En concreto, sé de una, marrón, silenciosa como el harpa de Béquer (jejeje...), desolada y sin dueño:
pasa de misterios sin resolver y de casi todo, sigue soñando con llamitas y acordes perfectos y está dispuesta a romperse por donde sea.

;-)