sábado, noviembre 05, 2005

Pequeñas pinceladas


Junto a mi cama tengo un calendario de Dalí y S. me regaló una libreta, que todavía uso, también de Dalí.
Mi carpeta de la Universidad está forrada con dos láminas de Munch.
En mi casa hay un libro de Magritte que hace las veces de tranquilizante para los peterpanes.
Nunca colgué en mi cuarto El Beso de Klimt, pero me compré una agenda y le escribí una carta a S. por su vigésimo cuarto cumpleaños en el revés de una de las ilustraciones que arranqué (aún lo recuerdo, casi como acariciándola).
Nunca colgué en mi cuarto El Beso de Klimt, pero una sola vez, besé a un hombre, sintiendo que se lo estaba dando todo. Una sola vez, después de tantos besos esquivos y amargos, el día que supe que se iría por mucho tiempo.
Nunca colgué en mi cuarto El Beso de Klimt, pero cuando M. se fue a vivir fuera le compré una reproducción en miniatura para que hiciera su nueva casa más suya. M. nunca había oído hablar antes de Klimt, me resultó curioso, pero a los pocos días de instalarse me llamó y me dijo que lo había colgado en su cuarto.
Nunca colgué en mi cuarto El Beso de Klimt, pero una vez me dijeron que me parecía a la Eva que pintó Klimt. Incluso creo que me pintaron una vez imitando el estilo de ese cuadro. No podría asegurarlo, preferí no verlo.
Nunca colgué en mi cuarto El Beso de Klimt, pero tampoco he leído nunca a Faulkner. Tal vez nunca haya sido una niña sofisticada.
En realidad, yo siempre he querido ser una de esas muchachas con gato que retrató Balthus...

3 comentarios:

La Oruga dijo...

Tendiendo lazos...

Nunca colgué en mi pared ningún cuadro. A ratos, algún puzzle. A impulsos, empapelaba las puertas del armario con citas y poemas.

En la casa amarilla aún no hay cuadros, ni puzzles, ni citas ni poemas.

De Klimt, elijo "Serpientes de Mar II", siempre pendiente de enmarcar (25x45 inch).

Golfo dijo...

Dos cosas que he pensado mientras leía... -pintar con ideas a falta de palabras-
-Se dice que en los sueños las habitaciones representan personas...
-Cuando atraviesas una habitación iluminado en verde, pongamos verde por ejemplo, el ojo intenta equilibrar y produce sensación de rojo (el complementario)... luego cuando abandonas el lugar verde, lo ves todo con un misterioso tono sepia oscuro que desaparece en cuanto los ojos vuelven a adaptarse a la luz normal...
Cambiemos la luz verde por la luz Klimt cuando piensas en Klimt...
Nunca colgaste el beso de klimt en tu cuarto, pero no creo que eso lo hiciese necsario para que el tio del Toro de marras siga acertando en sus predicciones.

Marsala dijo...

En realidad nunca necesitaste colgar cuadros de Klimt en las paredes de tu cuarto (yo si lo hice), porque tu pelo no necesita ningun pincel para ser dorado y tu desnudez no precisa de Balthus para ser un simbolo exacto del transito.
Yo necesito a Klimt y a Balthus y tus postales, ni mi pelo ni mi desnudez son suficientes. Nunca fueron suficientes.