lunes, mayo 16, 2005

Alicia conoce Neptuno

En el último viaje de Alicia, como casi siempre, la puesta en marcha fue paulatina con vino y música lenta en los sofás más cómodos del País de Cimadevilla, apunto estuvo de quedarse allí y dejar el viaje para otro momento, sino fuera porque tenía que realizar una labor de rescate y debía salir en busca del conejo blanco para entregarle sus guantes, al que por supuesto no encontró, pero la búsqueda no es más que una mera excusa para que pueda toparse con excéntricos personajes y vivir mil y una aventuras en una noche, jugar al “yonunca” y darse cuenta que para ser una niña quizá no haya perdido tanto el tiempo, pasar por la Vicaría, visitar todos los baños de hombres en antros de perdición, mandar mensajes fácilmente malinterpretables a horas intempestivas y arrepentirse después, quedarse impresionada por un falso carnet de billar, bailar en una discoteca llamada Neptuno en la que no encontró a nadie del planeta de la piruleta y hasta dudar si pasar la noche (o el día) con ese viejo amigo junto al que siente que nada malo puede ocurrirle y nunca sabe lo que sucederá a continuación, quedarse sin voz, para no hablar demasiado como tiene costumbre de hacer y comprobar al día siguiente que no lo ha soñado todo al ver la preciosa cicatriz de una quemadura en el brazo...

2 comentarios:

Marsala dijo...

Por todos los "yonunca" que conquisté contigo... Yo nunca me he creído una heroína de comic. Yo nunca puse un anuncio en la sección de contactos. Yo nunca dibujé. Yo nunca escribí un cuento. Yo nunca me reí de mi misma. Yo nunca supe cuidar a un gato. Yo nunca tuve el síndrome de Sthendal en un concierto. Yo nunca hice teatro. Yo nunca admiré a Lynch. Yo nunca me sentí cómoda en un bar. Yo nunca supe elegir un bar. Yo nunca robé. Yo nunca convertí la noche en un cuento de hadas. Yo nunca me di cuenta de mis errores. Yo nunca me perdoné a mi misma. Yo nunca gané al billar. Yo nunca conté un secreto. Yo nunca traicioné un secreto. Yo nunca me sentí bien en minifalda. Yo nunca me dejé de sentir culpable. Yo nunca dije no. Yo nunca pisé un bar con candado. Yo nunca me creí igual a los demás. Yo nunca me creí diferente. Yo nunca amé al principito. Yo nunca confesé nada. Yo nunca me quedé sin palabras. Yo nunca supe qué decir.

...Y por todos los "yonunca" que quedan aún intactos.

Marsala dijo...

Suyo es, señorita, cójalo si gusta: http://blogs.ya.com/albanta/c_181.htm#comment_1