jueves, abril 14, 2005

Salto en el calendario

Ayer a estas horas ya era hoy, así que hoy, ahora, por fuerza tiene que ser ya mañana ha sido un día largo, tomé té y cante el no-cumpleaños, pero ni siquiera el sombrerero loco quiso acompañarme esta vez así que cogí el disco de Cañamo y opté por doparme con los chicos de mi barrio para olvidar y pensé en lo poco que me queda para irme al País de las Maravillas para traspasar el espejo y ver a la otra Alicia y cantar con la coneja blanca que algún día ganará su carrera contra el tiempo y tal vez, ¿quien sabe? cumplir el pronóstico de Calcícrates o al menos entrar en el vestuario de hombres y respirar testosterona sin que asome mi vena agresiva...

2 comentarios:

Marsala dijo...

TIRESIAS! ES TIRESIAS!

gretelgris dijo...

Si, Tiresias, uno que no murió por decir la verdad. A veces pasa.
Si es que pasa de todo, todo acaba por ocurrir, y "Aquellos a quienes los dioses quieren perder..", ya se sabe. Conmigo ya lo lograron, qué descanso. Aunque podrían atender mis plegarías más y más veces, y podría perderme más y más. Una perspectiva rica en posibilidades, hasta la completa destrucción. El truco está en no pedir nada.
Siempre fui torpe para muchas cosas, especialmente para los trucos.
Querida Grace, el impulso que me ha sacado de la contemplación para caer en la acción de dejar aqui este autocomplaciente balbuceo, lo ha provocado el reclamo de esa coneja blanca a la que me abrazo, como a veces se besa al espejo en que nos miramos: sin alegría, sin reproches, con plena consciencia. Y lo hago tarde, tardísimo, siempre demasiado tarde, como creo es de rigor en las conejas a las que les gusta cantar en el pais de las maravillas.
Cantaré, sobre todo con ese olor a testosterona, que a mi me afina la voz hasta límites insospechados.