
En el metro de Madrid puedes viajar junto a Charles Bukowski, alguien extrañamente parecido a tu primer amor y una chica que devora con dedicación La Casa de Bernarda Alba.
En el metro de Madrid no existe el tiempo, aunque todo el mundo tenga prisa por volver a esas vidas sin corazón.
En el metro de Madrid no hay cobertura, por eso la gente nunca sonríe.
En el metro de Madrid nuestras almas lloran y nadie reza por nosostros...