sábado, noviembre 28, 2009

Escenas

-Deja de escurrir el bulto. No te voy a echar la bronca, dime sólo porqué lo has hecho.

-Joder, porque soy una tarado. Estoy loco, te lo he dicho desde el principio.

-No, eso no es verdad. No haces estas cosas porque estés loco, estás loco porque haces esta clase de cosas.

-(Sonrió) Uffff...está bien, de acuerdo, no estoy acostumbrado a tratar con personas inteligentes, bueno no estoy acostumbrado a tratar con personas...Lo cierto es que lo hice...por inercia, por inseguridad, por miedo. Perdóname. Nunca volveré a hacerlo.

No hacía falta ser un genio para saber que ella ya le había perdonado. Tampoco hacía falta ser ningún genio para saber que él volvería a hacerlo antes o después. Pese a todo, ella optó por creerle y darle otra oportunidad. Le resultaba imposible contemplar otra opción.

Ella jamás se arrepintió, ni siquiera cuando él volvió a hacerlo. Eso sí, entonces le dijo adiós con la certeza de haber tomado siempre la decisión correcta.

Nunca más volvió a mirar atrás.

Dicen las malas lenguas, que él nunca la perdonó.

jueves, noviembre 26, 2009

Mi pecado capital es la nostalgia.

lunes, noviembre 23, 2009



Dice el periódico
que la crisis esconómica y las hipotecas
reducen
y complican los divorcios.

Me pregunto qué pasará entre tú y yo
que vivimos alejados del mundo real,
no leemos la prensa,
ni vemos la televisión.
En nuestra casa de muñecas no hay que pagar hipoteca,
aunque el precio de jugar, a veces,
resulta alto.

Algún día nos echarán de aquí,
no se puede ser okupa eternamente,
pero es tan cómodo vivir de los sueños de otros.

No sé porqué,
nadie nos ha enseñado
a decirnos
adiós.

martes, noviembre 17, 2009

Categorías

Hay sólo dos clases de personas:

Los que entienden La destrucción o el amor (Vicente Alexaindre) bien como oración disyuntiva, bien como equivalencia entre ambos conceptos.

domingo, noviembre 15, 2009

jueves, noviembre 12, 2009

No todos los rusos se llaman Iván.

miércoles, noviembre 04, 2009

Noche de fado

Hoy es uno de esos días en los que no busco el camino solitario
y no paso frente a ese hotel en el que nunca estuvimos
y que siempre me recuerda a ti,

hoy es uno de esos días en que no puedo sonreír porque me sangran los labios,
hoy es uno de esos días en que el teléfono no suena
y me apetece ir a París y tirarlo por el Sena,
hoy es uno de esos días en que Proust me resulta aburrido,
pero me inflo a magdalenas
y cierro los ojos para recordar el olor de tu piel,

hoy es uno de esos días en que me siento como una virgen sangrante en el matadero,
hoy es uno de esos días en que me gustaría estar en Lisboa,
o mejor aún, ser Lisboa,
hoy es uno de esos de esos días
en que no hay billetes para ningún sitio,
hoy es uno de esos días
en los que me cuesta existir

domingo, noviembre 01, 2009

Entre el ser y la nada, elegí el dolor

No, no soy esa que vosotros creeis.
Esa que ama tanto
y tan bien,
abnegada,
generosa
y valiente.
De verdad que yo no soy ésa.

Yo amo las ausencias,
el dolor,
los huecos,
amo sólo
lo que no-es.

Algunos lo saben ya,
no he podido engañarles:
a veces,
me descubren
y desmontan las coartadas tan hábilmente trazadas.
Así, yo parezco esa otra,
la abandonada,
la dolida,
la no culpable.
Eso es lo más importante,
no parecer nunca
la culpable.

Tampoco puedo decir que sea esa otra que pretendo
algunas noches
en que más escéptica de lo normal,
finjo frialdad o descreímiento.
De verdad que yo tampoco soy ésa.

Yo temo el abandono,
la necesidad,
la dependencia.
Temo conseguir algo
que pueda perder.

Decía Sarte que la apariencia
revela nuestra esencia.
Es decir, que no somos una cosa diferente
de lo que parecemos.
Pienso que esto es algo como la bolsa o la vida.
Y perdonad mi egocentrismo, pero es
o Sartre...
o yo...